A la hora de financiar una vivienda o un vehículo, casi siempre tendrás que elegir entre dos sistemas de amortización: el Sistema Francés (cuota fija, también conocido como tabla Price) y el SAC (Sistema de Amortización Constante, de cuota decreciente). Ambos pagan la misma deuda, pero reparten los intereses y las cuotas de formas muy distintas, y esa diferencia puede significar mucho dinero al final. En esta guía descubres cuál es más barato, cómo funciona cada uno y cuál elegir para tu caso.
¿Cuál es más barato: sistema francés o SAC?
Respuesta directa: en el total de intereses pagados, el SAC casi siempre sale más barato. Como amortizas un valor fijo del saldo cada mes, la deuda baja más rápido y los intereses se calculan sobre un saldo menor con el tiempo. En el sistema francés, las primeras cuotas son casi solo intereses y el saldo baja despacio, así que pagas más intereses a lo largo del préstamo.
Pero "más barato en total" no significa "mejor para todos". El sistema francés tiene una ventaja importante: la primera cuota es más baja. Para quien tiene el presupuesto ajustado al principio, o necesita que la cuota encaje en sus ingresos para que aprueben el préstamo, el francés puede ser la única opción viable, aunque pague más intereses al final. En resumen:
- Quieres pagar menos intereses en total y aguantas cuotas iniciales más altas → SAC.
- Quieres la cuota inicial más baja posible y prefieres previsibilidad → Sistema Francés.
La forma más honesta de decidir es poner tus números en los dos sistemas y compararlos lado a lado. Simula el francés y el SAC en la calculadora de financiación y mira, con tus valores, la diferencia real de cuota y de intereses totales.
¿Cuál es la diferencia entre el sistema francés y el SAC?
La diferencia está en qué se mantiene fijo en cada cuota.
En el Sistema Francés (Price), la cuota es fija de principio a fin. Lo que cambia dentro de ella es la composición: al principio pagas mucho interés y poca amortización; con el tiempo se invierte. Es previsible: sabes exactamente cuánto pagarás cada mes.
En el SAC, la amortización es fija: abonas el mismo valor del saldo cada mes. Como el saldo baja de forma constante, los intereses disminuyen mes a mes, y la cuota empieza alta y va decreciendo hasta el final.
Cómo funciona el sistema francés en la práctica
Imagina una financiación de $120.000 en 120 meses. En el francés, la cuota es la misma del primer al último mes. Al inicio, la mayor parte de esa cuota es interés; solo una pequeña parte reduce el saldo. Por eso, a mitad del préstamo, aún debes más de lo que imaginas: el saldo baja lentamente. La ventaja es la previsibilidad: la cuota nunca sube.
Cómo funciona el SAC en la práctica
En la misma financiación de $120.000 en 120 meses por el SAC, amortizas $1.000 de saldo cada mes ($120.000 ÷ 120). La primera cuota es la más alta, porque los intereses se calculan sobre el saldo completo; la última es la más baja, porque el saldo ya está casi en cero. El saldo baja en línea recta y el total de intereses pagados es menor que en el francés.
Tabla comparativa: francés vs SAC
CaracterísticaSistema FrancésSAC CuotaFija de principio a finEmpieza alta y baja AmortizaciónCrece con el tiempoFija cada mes Intereses totales pagadosMayorMenor Cuota inicialMás bajaMás alta Saldo pendienteBaja despacio al principioBaja de forma constante Mejor paraQuien necesita una cuota inicial bajaQuien quiere pagar menos intereses en total
Dónde se usa cada sistema
El Sistema Francés (cuota fija) es el más común a nivel mundial para préstamos de vehículos, financiación al consumo y planes de pago a plazos, porque una cuota previsible es fácil de presupuestar. El SAC aparece más en algunos mercados hipotecarios y en préstamos de largo plazo, donde pagar menos intereses totales importa más que tener una cuota inicial baja.
Entonces, ¿cuál elegir?
No existe un "mejor" universal: existe el mejor para tu objetivo. Si tu foco es ahorrar en total y tienes margen para cuotas iniciales más altas, el SAC tiende a ser la opción más económica. Si tu prioridad es que la cuota quepa en tu presupuesto ahora, o el banco solo aprueba con una cuota menor, el francés lo resuelve. La decisión se vuelve mucho más clara cuando ves los números de tu propia financiación.
Preguntas frecuentes
¿El SAC siempre es más barato que el francés?
En el total de intereses pagados, casi siempre sí, porque el saldo baja más rápido. La excepción práctica es quien no puede asumir las cuotas iniciales más altas del SAC: en ese caso el francés hace viable el préstamo, aunque cueste más al final.
¿La cuota del SAC siempre baja?
La parte de amortización es fija y los intereses caen cada mes, así que la cuota tiende a bajar. En préstamos a tasa variable la cuota puede moverse con la tasa, pero la lógica de caída de la parte de intereses se mantiene.
¿Puedo cambiar de francés a SAC después de firmar?
Por lo general no: el sistema de amortización se define en el contrato. Por eso conviene comparar ambos antes de firmar, y no después.
¿Qué sistema deja un saldo menor a mitad del préstamo?
El SAC. Como la amortización es constante, a mitad del plazo ya abonaste la mitad del saldo. En el francés, el saldo baja más despacio al principio, así que a mitad del contrato aún debes una parte mayor.
Compara el francés y el SAC con tus números
La teoría ayuda, pero la decisión se vuelve obvia cuando ves la diferencia en dinero. Introduce el importe, el plazo y la tasa en la calculadora de financiación y mira ambos sistemas lado a lado: cuota inicial, cuota final, intereses totales y cómo evoluciona el saldo. En segundos sabrás cuál te conviene.