Marta acaba de cobrar una paga extra de 18.000 € el mismo mes en que le llegó la revisión de su hipoteca variable. Mala coincidencia: con el euríbor en una media provisional del 2,92% en agosto de 2026 — venía del 2,86% en julio y del 2,11% hace un año — su cuota sube unos 65 € al mes. Su primer impulso es meter todo el dinero en la hipoteca. Su cuñado le dice que ni se le ocurra, que "con la inflación, las deudas se pagan solas". ¿Quién tiene razón?
Ninguno del todo. Alrededor de la amortización anticipada circulan más mitos que datos, así que vamos a contrastarlos uno a uno con la hipoteca de Marta: 120.000 € pendientes, 20 años por delante, tipo resultante del 3,6%.
Mito 1: "Amortizar siempre compensa"
Amortizar equivale a obtener una rentabilidad garantizada igual al tipo de tu hipoteca. En el caso de Marta, un 3,6% asegurado y libre de impuestos: mejor que la mayoría de depósitos que se ofrecen hoy. Con ese cuadro, amortizar compensa.
Pero no es una ley universal. Quien firmó una hipoteca fija al 1,5% en 2021 tiene el caso contrario: casi cualquier ahorro conservador rinde más que lo que le cuesta su deuda, y cada euro extra rinde más fuera de la hipoteca que dentro. La regla práctica es una sola: compara el tipo de tu préstamo con lo que de verdad obtienes por tu dinero. Puedes hacer las dos cuentas en minutos con la calculadora de financiación y la calculadora de interés compuesto.
Mito 2: "Da igual reducir cuota que reducir plazo"
Es el error más caro de la lista, y los números de Marta lo demuestran.
Su cuota actual ronda los 702 €. Si amortiza 18.000 € y elige reducir cuota, pasa a pagar unos 597 € — un respiro de 105 € al mes — y seguirá pagando 20 años. Intereses totales restantes: alrededor de 41.200 €.
Si elige reducir plazo, la cuota sigue en 702 €, pero la hipoteca termina en unos 15 años y 11 meses: cuatro años antes. Intereses totales restantes: unos 32.200 €.
La misma amortización, con un clic distinto en el formulario del banco, cambia el resultado en unos 9.000 €. Reducir plazo gana casi siempre en coste total; reducir cuota solo tiene sentido si la mensualidad te ahoga hoy. En mi experiencia, los bancos proponen por defecto la opción de cuota — no por casualidad: es la que más intereses les deja.
Mito 3: "Las comisiones se comen el ahorro"
Desde la Ley de Crédito Inmobiliario de 2019, las comisiones por reembolso anticipado están limitadas por ley. En una variable como la de Marta, el máximo es el 0,25% durante los tres primeros años (o el 0,15% durante cinco, según lo firmado), y después nada. Sobre 18.000 €, hablamos de 45 € en el peor de los casos — contra un ahorro de miles. En las fijas el tope es mayor (hasta el 2% en los diez primeros años), pero incluso ahí la comisión rara vez anula el beneficio; además solo puede cobrarse si el banco pierde dinero con la operación. Revisa tu escritura, haz la resta y deja de usar la comisión como excusa.
Mito 4: "Con la inflación, mejor no amortizar nunca"
El cuñado de Marta repite media verdad. Es cierto que la inflación erosiona las deudas: pagas con euros que valen menos. Pero ese argumento funciona cuando tu sueldo sube con la inflación y tu tipo es fijo y bajo. En una variable, el mecanismo se vuelve en contra: el euríbor sube precisamente en los ciclos de inflación, y la subida de cuota llega antes que la subida de sueldo — la revisión de Marta, con sus 65 € extra al mes, es la prueba. Si quieres ver cómo se traslada cada décima del euríbor a tu cuota, en este artículo explicamos cómo calcular la revisión de una hipoteca variable paso a paso.
Mito 5: "Si amortizas, amortiza todo lo que tengas"
El entusiasmo también tiene su trampa. Vaciar la cuenta para amortizar y quedarse sin colchón es cambiar una deuda al 3,6% por el riesgo de endeudarse al 8% o al 18% cuando el coche se averíe o llegue un mes malo. Antes de amortizar un euro, aparta un fondo de emergencia de tres a seis meses de gastos. Y si tienes otras deudas — un préstamo personal, un crédito al consumo — casi seguro que cobran más que tu hipoteca: liquídalas primero. La calculadora de tasa de interés te dice en un minuto cuál de tus deudas es realmente la más cara, que no siempre es la de la cuota más alta.
Lo que hizo Marta
Apartó 6.000 € como colchón, amortizó 12.000 € y eligió reducir plazo, manteniendo su cuota de 702 €. Resultado: su hipoteca acabará unos dos años y nueve meses antes y se ahorra en torno a 11.400 € en intereses, con una comisión de 30 €. No es la única respuesta correcta — con otra hipoteca, otro tipo y otro colchón, el cálculo cambia. Pero fue una decisión tomada con números, no con refranes de sobremesa. Esa es la única regla que vale para todos.
Cálculos elaborados con la media provisional del euríbor de agosto de 2026 (2,92%) y un tipo de ejemplo del 3,6%; cada hipoteca tiene sus propias condiciones y este artículo no constituye asesoramiento financiero.